La operación de reciclaje de productos electrónicos comienza con una inspección y un diagnóstico detallados. Mediante herramientas basadas en software, comprobamos la funcionalidad de los dispositivos, verificamos si hay daños visibles o componentes ausentes y capturamos configuraciones de hardware completas. Esto permite una clasificación precisa y ayuda a identificar los equipos con potencial de reutilización, reacondicionamiento o recuperación de materiales.
Todos los activos entrantes se clasifican previamente por tipo, estado y potencial de recuperación para maximizar su valor medioambiental y económico. Los equipos aptos para su reutilización se reservan para su redistribución o reventa, mientras que los dispositivos no funcionales continúan en nuestro flujo de reciclaje.
Una parte esencial de nuestras operaciones es la manipulación segura y conforme a las normas de materiales peligrosos. Los residuos electrónicos suelen contener materias primas valiosas, como oro y cobre, pero también sustancias peligrosas, como mercurio y litio, que requieren una gestión especializada. Nuestros procesos están concebidos para recuperar recursos valiosos, al tiempo que garantizan el aislamiento de las fracciones peligrosas y su tratamiento conforme a las normas medioambientales más estrictas.
Mantenemos una trazabilidad completa de los materiales en todas las fases, desde la recepción hasta el tratamiento final. Todos los flujos de residuos se controlan de cerca para garantizar el cumplimiento de la normativa y apoyar el reciclado responsable.